| Jaramillo de la Fuente |
| Empezamos nuestro
recorrido en este pueblo situado fuera ya del valle del Pedroso y que conserva una notable
iglesia románica. Además del ábside y la torre, el principal elemento del templo es su
elegante galería porticada. Orientado al sur por razones climatológicas, este pórtico
consta de los siete arcos tradicionales que se apoyan en columnas dobles con capiteles de
influencia silense. Como casi todo el conjunto es del último tercio del XII. En el
interior se guarda un calvario gótico y una cruz renacentista realizada por el platero
Bernardino de nápoles. |
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Vizcaínos |
La toponimia no
deja lugar a dudas sobre el origen norteño de sus primeros pobladores. Pueblo
típicamente serrano, su caserío parece presidido por la silueta de una iglesia románica
que se recorta frente a las altas montañas de la Sierra de la Demanda.
Levantada en la segunda mitad del siglo XII la iglesia parroquial
de San Martín destaca por la pureza arquitectónica y por la armonía de su conjunto.
Sobre el resto de los elementos del templo (ábside semicircular, pórtico y nave)
sobresale la elevada y maciza torre de tres cuerpos. |

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Hoyuelos de la Sierra |
| Atravesando unos
tupidos bosques de roble rebollo, pronto llegaremos al cruce con la carretera C-113 y
siguiéndola unos kilómetros hacia Salas de los Infantes, se puede visitar en Hoyuelos de
la Sierra una singular torre defensiva. |
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Barbadillo del Pez |
Cambiando desde Hoyuelos el
sentido de nuestra marcha, llegaremos a Barbadillo del Pez. Dividido en dos barrios lo
más destacado de este pueblo son las casas porticadas, apoyadas en grandes vigas de
madera, que se abren en la calle principal. También es muy señalada la romería de la
Virgel del Rebollar, patrona de todo el Valle de Valdelaguna.
Un profundo desfiladero excavado por el río Pedroso en las
metareniscas y pizarras del Cámbrico Inferior de la zona, nos facilitará continuar viaje
hasta el siguiente pueblo.
Desviándonos un poco de nuestro camino podríamos visitar
Riocavado de la Sierra del que destaca su iglesia románica, a la que, lamentablemente, ya
jamás dará sombra la que fuera olma más grande de España. |

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Barbadillo de Herreros |
| La
prosperidad de la que gozó Barbadillo de Herreros durante varios siglos se basaba en dos
pilares fundamentales: la ganadería trashumante y las famosas ferrerías en las que se
forjaron las espadas de los más importantes y legendarios héroes castellanos. De la
primera actividad quedan como testigos las numerosas casas-palacios blasonadas levantadas
por las privilegiadas familias que pertenecían al Honrado Concejo de La Mesta. También y
en las afueras del pueblo se mantienen en pie los restos de una fundición que ya era
citada en 1044 en los documentos del Monasterio de Arlanza. Para llegar hasta ella y para
internarse en el corazón de La Demanda -Casa la Sierra, nacimiento del Pedroso y Pozo
Negro- nada mejor que salir andando desde Barbadillo. No hay que olvidar que en la iglesia
parroquial se guarda una escultura en mármol atribuida a Diego de Siloé. |

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Monterrubio de la Demanda y Huerta de Arriba |
| Después
de visitar Monterrubio de la Demanda, rodeado de unos impresionantes bosques de hayas y
robles, hay que abandonar la carretera comarcal y desviarse por un camino forestal
asfaltado que se acerca a Huerta de Arriba. Como en casi todos los pueblos del Pedroso y
Valdelaguna las edificaciones de Huerta de Arriba y Monterrubio muestran el esplendor que
proporcionó a esta región la trashumancia. Todos los años los cientos de miles de
ovejas merinas que durante el verano pastaban en los frescos prados -llamados agostaderos-
que crecen en estas lluviosas montañas eran llevadas, al llegar el mes de octubre, hacia
los pastos de invierno en Extremadura. Para ello se utilizaban las cañadas, los coróeles
y la veredas reguladas bajo la estricta protección de "La Mesta". Todavía
algún viejo habitante de Valdelaguna y Neila puede narrar entrañables historias sobre
esta secular actividad. |
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Neila y las lagunas |
Desde Huerta de
Arriba la carretera asciende serpenteando entre el denso pinar al encuentro de Neila. Unos
kilómetros antes del pueblo es preciso desviarse por la pista señalizada que en una
pronunciada subida alcanza las lagunas. En este espectacular rosario de pequeños lagos de
origen glaciar (Haedillo, Tejera, Larga, Pardillas, Patos, Brava, de la Cascada) destaca,
y da nombre a toda la zona, la famosa laguna Negra. En sus heladoras y misteriosas aguas
se refleja la nevada cumbre del Campiña. Es imprescindible abandonar el automóvil y
decidirse a recorrer andando este auténtico paraíso natural. Ya en Neila hay que admirar
su conjunto de arquitectura popular en el que destacan varias casonas solariegas; entre
todas sobresale el palacio de los Márquez, conocido también como la casa del Cura
Merino. Si en el barrio de Santa María merece una visita la cueva por donde brota el río
Neila; en el de San Miguel hay que acercarse hasta su iglesia que, además del ábside y
la torre, conserva una de las lápidas más antiguas del románico burgalés.
Neila fué el centro pastoril más importante de toda la región
y en su término funcionó un gran lavadero de lana. |
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Huerta de Abajo y Tolbaños de Arriba |
| Para finalizar
este intenso recorrido serrano hay que volver hacia Huerta de Arriba y tomar la
desviación que se dirige hacia Tolbaños. Tanto Tolbaños de Arriba como el de Abajo,
como Huerta de Abajo (Capital Administrativa del Valle de Valdelaguna) conservan también
un interesante patrimonio artístico y tradicional. En Huerta de Abajo y en la orilla del
río Tejero se mantienen los restos de una ferrería del s. XV. De la larga tradición
metalúrgica de Valdelaguna da fe el hallazgo de un depósito de hachas, puñales, lanzas
y hojas de afeitar pertenecientes al Bronce Final. |